La tesis que atraviesa este ensayo puede formularse de manera directa: la Inteligencia Artificial, tal como la conciben Hassabis y quienes lideran esta transformación, no representa meramente un avance tecnológico más en la larga cadena de innovaciones humanas. No estamos hablando simplemente de herramientas más potentes o de automatizaciones más eficientes, aunque ciertamente la IA sea ambas cosas. Estamos ante un punto de inflexión civilizatorio, un momento en el que la humanidad se enfrenta a la posibilidad real de crear inteligencias artificiales generales —sistemas capaces de comprender, aprender y actuar en cualquier dominio cognitivo con una flexibilidad comparable a la nuestra—, y esta posibilidad nos obliga a replantear cuestiones fundamentales que creíamos resueltas o que habíamos relegado al ámbito de la especulación filosófica.