Elizabeth Bowen, además de convertirse en una de las mejores narradoras británicas de todos los tiempos, destacó como un centro de
gravedad para los célebres e ilustrados de su época. Sus habilidades como anfitriona, su hondura, perspicacia y agilidad en la conversación, la hicieron casi tan famosa como sus relatos cortos y novelas. Tenía entre 19 y 20 años cuando escribió su primera narración, "Breakfast". Acostumbraba escribir por las mañanas, casi nunca hacía excepciones y odiaba que la interrumpieran. De hecho, afirmaba sin dudar lo mínimo
que ella era escritora antes que mujer. Cuando le sucedía algo relevante, se preguntaba qué tanto y en qué sentido le afectaba como escritora. En esta época [1923-1925] escribió dos de los relatos que integran este volumen: "Narcisos" y "El loro".